INICIOS
En
1955 Medellín contaba con 400 mil habitantes y la producción
diaria de basuras era de aproximadamente 100 toneladas. El servicio
de aseo entonces era prestado por el departamento de Higiene y Salud
del Municipio. En aquella época no existía reglamentación
con respecto a días y horas de recolección de basuras,
estas se daba a conocer por medio de circulares.
Medellín,
a similitud de las demás ciudades del país,
no era ajena por aquellos años al problema de los residuos
sólidos
y físicamente durante mucho tiempo convivió con las
basuras acumuladas en el propio centro de la ciudad.
A
principio de los años 70 el destino final de los desechos
de la ciudad era otro, el río Medellín. Desde 1977
y en virtud de un Acuerdo Municipal, las basuras dejaron de arrojarse
al río y comenzaron a depositarse en un lote deprimido ubicado
en el sector de Moravia. El objetivo inicial fue construir un relleno
pero jamás se siguieron los pasos para lograrlo y al ser
arrojadas las basuras allí sin ningún control, esta
zona se fue convirtiendo en un foco de contaminación para
la ciudad. Con el tiempo la basura fue formando una montaña,
la cual aumentaba su altura con las aproximadamente 500 toneladas
de desechos que diariamente
llegaban allí, alcanzando 40 metros de altura. A la par
con el aumento de la contaminación, fue naciendo en las
bases de esta montaña un problema social de grandes proporciones.
Muchas personas llegadas del campo y de otras poblaciones, sin
recursos, ni
posibilidades de empleo, se asentaban en este sitio con sus familias
para derivar su subsistencia de lo que podían rescatar de
los desechos.