La sociedad humana siempre ha generado desechos como resultado de los procesos
de producción y consumo. Cuando el hombre era nómada, los
desechos eran dejados encima de la tierra después de ser consumidos
los productos recolectados por las tribus que deambulaban por el mundo.
En
Creta, hacia los años 3000 a 1000 antes de Cristo, los desechos
se colocaban en grandes huecos y se cubrían con tierra a intervalos,
siendo este el más antiguo antecedente de los actuales rellenos
sanitarios. Los Griegos crearon en las afueras de los poblados, los
primeros basureros
municipales conocidos en el mundo occidental, cerca del año 500 antes
de Cristo, por lo cual existían prohibiciones para lanzar los desechos
a las calles.
La
revolución industrial provocó una nueva ola de crecimiento
de la población que se concentró en los núcleos urbanos
más grandes y por ende aumentó también la generación
de desechos. Este proceso sufrió una gran aceleración en
el siglo XX, cuando la población mundial se triplicó en número.